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Autoría desconocida
I N T U I C I Ó N
La intuición es una de las grandes fortalezas que nos brinda el arquetipo de La Chamana.
Todas tenemos intuición y hay maneras para desarrollarla y entrenarla. Hay personas que ya la traen expandida de serie y son más perceptivas de lo habitual. Incluso hay personas que perciben cosas que muy poca gente ve, siente, escucha…
Somos muy dados a rechazar, incluso demonizar, lo que no entendemos. Aquí estamos hablando de aspectos absolutamente intangibles. Es por esto que en muchas ocasiones acallamos estas sensaciones por miedo al rechazo, a sentirnos raritas.
La Chamana representa la sabiduría que nace de la experiencia, la que ha vivido, sentido, caído, transitado la sombra y aun así camina con los ojos abiertos y el corazón disponible. No habla por el conocimiento adquirido desde fuera, sino desde dentro, desde el cuerpo.
La mente habla tanto y tan alto que la voz del cuerpo se puede hacer imperceptible. Porque el cuerpo susurra, habla bajito. Al menos en el contexto en el que habitamos, de estímulos constantes. Para conectar con las sensaciones del cuerpo necesitamos silencio.
Esto es algo que podemos entrenar, el Yoga y la Meditación son solo una puerta hacia esa escucha de autoconocimiento.
Voy a repetir algo que ya he compartido en otras ocasiones; el cuerpo sabe mucho antes que el pensamiento. Hay mucho controversia entre si es antes la emoción o el pensamiento. Para mi claramente es la emoción. Sí, podemos provocar emociones a partir de pensamientos y el pensamiento juega un papel fundamental en cómo mantenemos las emociones. Pero la emoción genuina va siempre primero, para mi.
Somos tan egoicos que siempre ponemos a la mente y la ‘razón’ por encima de todo.
La intuición no es algo que se piense, es algo que se siente. Como decía al principio de la carta, hay algunas personas que ya nacen con esa sensibilidad y confianza en lo que sienten, no hay lugar para la duda. Y esa es una de las claves.
La Chamana representa la sabiduría que nace de la experiencia, la que ha vivido, sentido, caído, transitado la sombra y aun así camina con los ojos abiertos y el corazón disponible. No habla por el conocimiento adquirido desde fuera, sino desde dentro, desde el cuerpo.
La mente habla tanto y tan alto que la voz del cuerpo se puede hacer imperceptible. Porque el cuerpo susurra, habla bajito. Al menos en el contexto en el que habitamos, de estímulos constantes. Para conectar con las sensaciones del cuerpo necesitamos silencio.
Esto es algo que podemos entrenar, el Yoga y la Meditación son solo una puerta hacia esa escucha de autoconocimiento.
Voy a repetir algo que ya he compartido en otras ocasiones; el cuerpo sabe mucho antes que el pensamiento. Hay mucho controversia entre si es antes la emoción o el pensamiento. Para mi claramente es la emoción. Sí, podemos provocar emociones a partir de pensamientos y el pensamiento juega un papel fundamental en cómo mantenemos las emociones. Pero la emoción genuina va siempre primero, para mi.
Somos tan egoicos que siempre ponemos a la mente y la ‘razón’ por encima de todo.
La intuición no es algo que se piense, es algo que se siente. Como decía al principio de la carta, hay algunas personas que ya nacen con esa sensibilidad y confianza en lo que sienten, no hay lugar para la duda. Y esa es una de las claves.
Sin embargo, la mayoría de las personas vamos adquiriendo esa sabiduría a través de la experiencia, a través de las sensaciones, de cómo nos vamos sintiendo en los diferentes momentos que transitamos en la vida.
Pero la atención es imprescindible. porque sin ella no podré desarrollar esa intuición. Aunque hay una memoria corporal que se desarrolla de forma inherente.
Yo suelo nombrar las âsana en sánscrito cuando guío las clases. Tengo alumnas que llevan mucho tiempo conmigo haciendo Yoga y aseguran que aún no saben los nombres de las posturas. Pero por cómo practican no cabe duda de que su cuerpo conoce y reconoce cómo se llama cada postura.
Este es un claro ejemplo de cómo se va adquiriendo la intuición.
El cuerpo siempre va un paso por delante, son sensaciones en la piel, o en una zona del cuerpo, en un órgano, un cambio en la respiración o en la frecuencia cardíaca. También en la energía, claro aquí ya entramos en terreno desconocido, qué quieres decir con energía, esto ni se ve, ni nada…

Steve Simpson
Está demostrado que el latido del corazón crea un campo electromagnético que puede medirse hasta 60cm más allá del cuerpo. Estas señales son utilizadas para comunicarse con otros corazones y se sincronizan con las personas cercanas.
Además tu corazón sabe si tu madre, tu pareja, tu hijo pasan cerca tuya, aunque tú no te enteres. ¿Y por qué no te enteras? porque es algo muuuy sútil. Y necesita mucha atención e intención de escucha interior.
Para mi este último ejemplo es una evidencia más de cómo funciona la intuición. Incluso creo que esas conexiones van mucho más allá. Somos antenas conectadas a la misma fuente.
Hay dos chakras que nos conectan a la intuición, el primero y el último.
Muladhara, el Chakra raiz, nos conecta a la intuición más animal, a la que nos viene de la tierra, es la misma intuición que cualquier animal tiene desarrollada, incluso mucho más que nosotros. Por eso tu perro sabe cuando necesitas cariño, incluso hay animales que pueden detectar cuando su ama va a tener un ataque epiléptico o una subida de azúcar.
Fascinante.


Y Sahasrara, el Chakra corona, nos conecta con el universo, con la fuente, con la macroconsciencia, con Dios… como quieras llamarlo.
Esto es lo que yo llamo cerrar el círculo, por eso para mi los Chakras no van de arriba a abajo, sino que son más bien un círculo. Nos permiten explorar las energías desde lo más tangible a lo más espiritual.
Y en ambos extremos nos encontramos con la necesidad de conectar con nosotras mismas primero y con algo mucho más grande después.
Para ir cerrando no quería dejar de hablar de los oráculos y de su importancia en esto de la intuición.
Se han utilizado oráculos desde que las personas humanas comenzaron a evolucionar hacia lo que hoy somos. El momento en el que empiezan a pintar en las cuevas, a realizar rituales, a sentir que hay algo más.
La pena es que hoy la espiritualidad se consume como contenido.
Y cuando consumimos y ponemos el foco afuera, nos desconectamos de lo que ya está dentro.
Por eso son tan útiles los oráculos —no como instrucciones, ni como proféticos.
Los oráculos; las runas, la astrología, la numerología, los registros akahsicos, el tarot, las señales, no vienen a decirnos qué hacer. Vienen a mostrarnos lo que ya está latiendo adentro.
Son espejos, no mapas.
El mensaje no está en la carta.
El mensaje está en tu reacción.
Hoy me he alargado, este es un tema que me apasiona. Ya os dije que La Chamana es de mis arquetipos favoritos.
Espero que te haya resultado interesante y que te ayude a conectar y confiar en tu Chamana interior.
Eres perfecta, todo está en ti.
Con todo mi amor.
De mi puño y alma.