Confianza

reflexiones

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Amaia Marcotegui

C O N F I A N Z A

Esta será la última carta de 2025. Este mes, dedicado a la Maga, la Hechicera, hemos hablado de la importancia de la Magia como espacio que posibilita y desde el que creamos sin límites. Te he hablado también del poder de la intención en el proceso creativo y mágico y de Samkalpa como herramienta transformadora.

Cerramos hablando de confianza. Porque como dijimos desde el principio ´creer es crear’. No vale con imaginar y esperar sentados en el sillón. Hay que creer y tomar acción! Comenzar el camino.

En la acción está el primer punto de confianza, hago para conseguir algo. El primer acto de fe es el que te ayuda a dar el primer paso a tu objetivo.

Te confieso una cosa. A mi me falta confianza, llevo años trabajando en ello, el avance es lento, a poquito, es una espiral en la que no vuelvo al mismo punto, sino que lentamente me alejo más de mi Yo pequeñita y me acerco a la que es y apuesto por aquello en lo que creo, que es también con lo que sueño. Pero hay que luchar contra la gravedad de lo que nos hemos creído que somos y de lo que no somos capaces durante muchos años.

Confiar sí confío, sobre todo en los demás. Admiro a muchas personas y las veo capaces de mucho más de lo que ellas mismas creen.

Sin embargo la confianza en mi misma se parece más a una especie de puente colgante: no se si va a aguantar realmente así que voy dando pasos temerosos. Solo algunos días camino con decisión, muchos otros me queda literalmente congelada, dudando de todo y me veo en medio del camino y no se si volver al principio y buscar otro puente o seguir caminando con todo el drama que supone.

Confiar. Confiar en la vida. Confiar en que lo que siento tiene sentido y de verdad creo firmemente en el poder de la confianza. Pero también reconozco que mi parte más práctica y tangible me juega malas pasadas.


La Maga, ese arquetipo que vive a medio camino entre lo invisible y lo que es, aunque aún no lo vemos, sabe moverse en este terreno como si fuera su casa. No solo escucha la intuición: la utiliza. La traduce, la transforma en decisiones, en apuestas, en gestos pequeños que cambian la dirección de un día, de un proyecto o incluso de una vida.

No necesita garantías. No las espera. Sabe que no existen. También sabe que lo que ya es es inevitable.
Por eso no duda y da el salto de fe.

Una vez que he visualizado y conectado con quién y cómo soy, solo queda dejarme llevar. Sentir desde el corazón de esa persona que ya es en mi y confiar en lo que venga, porque ,como dice mi querida amiga Sandra, «lo que viene conviene».

A veces espero sentirme lista antes de saltar, pero la Hechicera me recuerda que la sensación de estar lista es una ilusión más de la mente que de la conciencia. Nunca me voy a sentir completamente preparada para un cambio, ni pequeño, ni grande. Mi ego se aferra con fuerza a lo conocido y no quiere oír hablar sobre ningún movimiento que le ponga en peligro.

La confianza no llega antes: se activa en el durante. Es un interruptor que se enciende en pleno vuelo, no cuando estoy aún con los pies en el suelo buscando señales de que todo saldrá bien.

 

Giulia Pintus

Cuando empiezo a moverme en la dirección de lo que deseas, aunque sea con pasos torpes o inseguros, ocurre un fenómeno curioso. La realidad empieza a reorganizarse alrededor de mi. Personas, situaciones, ideas y oportunidades que parecían dispersas comienzan a encajar como si siempre hubieran estado esperando ese movimiento inicial.

La Maga lo sabe.

Por eso insiste en que la confianza no es un estado interior perfecto, sino un diálogo con la vida. El salto es la frase que pronuncias, es la decisión que tomas, es la inversión en ti y la apuesta por lo eres.

Cuando hablamos de salto de fe solemos imaginar algo muy dramático, como lanzarnos a un vacío inmenso sin paracaídas. Pero la mayoría de las veces los saltos son mucho más cotidianos. Cambiar un hábito que te sostiene en esa versión que ya no habla de ti.

La confianza empieza en reconocer que hay algo en ti que late fuerte y quiere brotar y brillar. Te da la valentía para regar esa semilla y protegerla de pensamientos casposos que prefieren la mala hierba conocida que el jardín de las maravillas que está deseando florecer.

Estamos hablando de esto en el momento más propicio del año. 
No se si hiciste las propuestas que te hice las últimas dos semanas. Si es que no te animo a que lo hagas.

artista desconocida

En la primera semana te proponía soñar con tu día perfecto, sin límites.

En la segunda semana que conectaras con un Samkalpa, una intención.

Esta semana te animo a que respires y sientas ese Samkalpa como algo que ya es en ti cada día.

Quizá es valentía para trabajar en un proyecto que te cuesta mostrar al mundo porque todavía está en pañales.
Quizá es luz para tomar una decisión que retrasas constantemente.
Quizá es una parte de tu identidad que quiere expresarse con más fuerza.

La magia de la Hechicera está en la confianza. Te recuerda que ya has saltado otras veces. Que ya has sobrevivido a incertidumbres más grandes de las que recuerdas. Que tu cuerpo guarda en su memoria cientos de momentos en los que la vida parecía caótica y, sin embargo, se reorganizó.
Y si lo hizo antes, ahora también.

Algo que muchas veces confundimos es que confiar es dejar de sentir miedo. La confianza convive con el miedo, se complementan. Se ponen en contexto la una al otro. El miedo ve el problema; la confianza ofrece la solución.

Tu Samkalpa no es un deseo abstracto, ni un mantra bonito. Es un compromiso con tu futuro yo. Es un puente entre quién eres ahora y quién estás llamada a ser.
La magia está en la manera práctica de honrar ese compromiso.

Una cosa que pocas personas dicen sobre la confianza es que no surge de la nada. Se construye sosteniéndote en tus propias manos, incluso cuando tiemblan. Como yo cruzando ese puente colgante.
Con micro-pasos.
Muy pequeños, pero constantes.

Una llamada que pospones.
Ese correo que te da vergüenza enviar.
La conversación que va a ser incómoda.
Publicar algo que escribiste.
Darte permiso para descansar.

Mostrarte.
Elegir lo que realmente quieres en vez de lo que crees que deberías querer.

 

El salto de fe es un pacto contigo misma:
“Voy a avanzar, incluso si no conozco el desenlace”.

Y ese pacto abre puertas.

No porque la vida premie el coraje, sino porque el coraje nos permite ver posibilidades que antes estaban escondidas bajo las capas del miedo, la duda o la sensación de no ser suficiente.

Me despido invitándote a que cierres este año teniendo en cuenta que la confianza no es un lujo espiritual, sino una herramienta de supervivencia y de creación. Sin confianza, no hay movimiento. Sin movimiento, no hay transformación.

Por eso, cuando dudes, vuelve a tu cuerpo.
Cuando te sientas perdida, vuelve a tu respiración.
Cuando te sientas insegura, vuelve a tu Samkalpa.


La vida no te pide que seas perfecta, solo que estés disponible. Que estés despierta. Que estés dispuesta a caminar hacia adelante aunque no tengas todas las respuestas.

La Hechicera no pide, ni da certezas. Nos muestra presencia y honestidad consigo misma. Cuando dices la verdad –tu verdad– la realidad empieza a ordenarse de formas inesperadas.

Quizá este diciembre, mientras el año se recoge y hace balance, tú puedas permitirte el gesto más simbólico de todos: confiar en la versión de ti que ya eres, la más luminosa y expandida.

No saltas sola. Llevas contigo todo lo que has aprendido, todo lo que has sentido, todas las veces que te reconstruiste, y también la guía silenciosa de tu Hechicera interior que siempre está jugando con posibilidades y creando entre bastidores.

¿Quién serías si confiaras plenamente en tí?

Eres perfecta, todo está en ti.

Con todo mi amor, de mi puño y alma