
D E S A P E G O
El desapego consciente es la fuerza que permite al arquetipo de la Guerrera actuar con presencia, sin quedar atrapada en el resultado. Hoy te traigo una reflexión sobre el desapego al ego, a lo material y a los frutos de la acción, inspirada en el Yoga y la Bhagavad Gita.

@ottokim
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Hay un momento en el camino de toda Guerrera en el que la fuerza deja de medirse por lo que es capaz de hacer o conseguir y empieza a reconocerse por el propio camino en sí mismo. Este momento no es fácil de alcanzar, sin embargo es uno de los aprendizajes más importantes que este arquetipo nos brinda.
Para llegar hasta ahí tengo que ser capaz de soltar; soltar el peso, la expectativa, la satisfacción y el fracaso o la necesidad de llegar a ningún sitio. Soltar no por cansancio, ni por derrota, sino por claridad, por honestidad y coherencia.
Desapego viene del prefijo latino des- (separación) y el verbo apegar, que a su vez viene de picāre (pegar), implicando la acción de separarse o quitarse algo que estaba adherido, refiriéndose a la falta de afición, interés o posesión emocional por cosas o personas, un concepto clave en filosofías como el estoicismo y religiones orientales para la libertad espiritual. También en Yoga es un concepto muy a tener en cuenta, puesto que el apego es una fuente de sufrimiento y, recuerda, el Yoga nos ayuda a alejarnos del sufrimiento.
El desapego consciente en el camino de la Guerrera
El desapego viene de saber diferenciar lo que es de lo que no es. Y te ofrece la oportunidad de actuar sin quedarte atrapada en el resultado. De comprometerte sin encadenarte. De caminar con dirección, pero con el corazón abierto como brújula. La Guerrera equilibrada vive fiel a su Dharma y para ello necesita ligereza, discernimiento y una profunda honestidad consigo misma.
Cuando hablamos de desapego dentro de este arquetipo hablamos de elegir desde dónde lucho y para qué, y de soltar todo aquello que ya no está al servicio de mi verdad.
Hay muchos tipos de desapego, te voy a contar los que considero más relevantes.
Desapego del ego: soltar la identidad fija
El primero es el desapego del ego. Desde dónde construyo mi identidad. De la historia que me cuento sobre quién soy, quién he sido y quién debería ser. El ego es esa parte de nuestra identidad que utilizamos para esta vida tangible, para sentir, para relacionarnos, para vivir. La vida es cambio constante, pero a nuestro ego no le gustan los cambios, se aferra a su propia idea de ser porque solo es un rato.
Pero nuestro verdadero ser, el que encarna la guerrera, sabe que esto cambia constantemente. Cambia mi forma de mirar, de pensar, de sentir. Tengo que estar dispuesta de aceptar todo esto.
Nunca dejo de ser, pero si vivo muchas vidas en una sola. A veces me muestro tímida, otras muy extrovertida. Me gusta el rojo y después el azul. Escucho música clásica y luego me empieza a interesar el punk…
La Guerrera madura sabe que aferrarse a una imagen fija de sí misma es una forma estancarse. La vida cambia, el cuerpo cambia, la conciencia se expande. Aferrarse a una versión antigua de una misma es luchar contra el movimiento natural de la existencia.

Alicia Varela
Aquí el desapego no implica perder identidad, sino liberarla. Permitirnos evolucionar sin traicionarnos. Soltar pensamientos que ya no nos representan, creencias heredadas que nos limitan, emociones que fueron necesarias en otro momento pero que hoy solo ocupan espacio.
La Guerrera no se define por lo que fue, sino por la coherencia que le corresponde hoy.

FranciscoFonsca
Desapego de lo tangible: vivir con lo esencial
El segundo se refiere al desapego hacia lo tangible, de las cosas. Los objetos, las posesiones, las estructuras que creemos necesitar para sentirnos seguras.
A veces nos aferramos a cosas, personas y/o lugares. Como si nuestra identidad o una parte de nosotras pudiera morir si algo de aquello desapareciera.
La Guerrera no carga equipaje, lleva lo imprescindible y suele ser muy poco. Sabe que todo lo demás pesa y ralentiza su camino. Soltar cosas no es un gesto estético ni minimalista, es estratégico. ¿Qué necesito realmente? ¿Qué cargo por costumbre, por apego emocional, por miedo a quedarme sin?
Desapego al resultado y la enseñanza de la Bhagavad Gita
Y luego está el desapego al resultado. En la Bhagavad Gita, Krishna le recuerda a Arjuna algo esencial:
Actúa, cumple tu dharma, pon tu energía al servicio de lo que es justo, pero no te aferres a los frutos de la acción. La acción consciente, realizada con presencia y entrega, es el camino en si mismo. El resultado no te pertenece.
Es desde ahí que puedo ejercer la acción más pura. Actuar sin apego al resultado no significa que no me importe lo que ocurra, sino que mi paz no depende de ello. Actúo con todo mi compromiso, pero no negocio mi equilibrio interior a cambio de falsas garantías externas. Medir mi valor por el éxito o el fracaso me debilita, porque me deja a merced de lo que no controlo.
Además ¿qué es éxito? ¿qué es fracaso? ¿cómo puedo diferenciarlo?
El éxito está en dar cada día lo mejor de mi.
El desapego al resultado es la forma más elevada de responsabilidad. Me hago cargo de mis decisiones, de mis actos, de mi esfuerzo, pero dejo de intentar controlar lo que no puedo. Esto libera una cantidad enorme de energía vital. La energía que antes estaba atrapada en la expectativa, el miedo o la frustración, vuelve al cuerpo como claridad, presencia, intuición y fuerza disponible.
Sostener la incomodidad de no saber. Atravesar la incertidumbre sin abandonar su centro.
Practicar el desapego es probablemente de los aprendizajes más difíciles y valiosos de este arquetipo, requiere mucho coraje. Implica confiar en que no necesito controlar para estar a salvo. Confiar en que mi valor no depende de lo que consigo. Confiar en que, incluso cuando me caigo, permanezco.
El desapego no es renuncia, es maestría. Es la capacidad de discernir cuándo insistir y cuándo retirarse. Cuándo luchar y cuándo dejar caer la espada. No desde la derrota, sino desde la inteligencia del corazón.

Autoría Desconocida
Practicar el desapego como acto de valentía
Esta semana te invito a observar con honestidad:
¿Dónde estás sosteniendo algo que ya pesa más de lo que aporta?
¿A qué te estás aferrando por miedo a perder control, identidad o reconocimiento?
¿Desde qué lugar estás actuando: desde la presencia o desde la expectativa?
La Guerrera no se mide por la cantidad de batallas que gana, sino por la coherencia con la que avanza en su camino. El desapego es lo que le permite crecer sin endurecerse, actuar sin perderse y soltar sin abandonar su propósito.
El desapego es ser más libre.
Más tú.
Eres perfecta, todo estás en ti.
Con todo mi amor,
De mi puño y alma.