

Sarah von Hartlieb
E N C A N T A D A D E C O N O C E R M E
Vivimos en un sociedad saturada de estímulos, donde el silencio se hace casi imposible y donde la calma es un lujo.
Todo el día es una carrera entre el producir y el consumir.
Volver al Hogar que habita en mi, en este contexto, puede resultar abrumador.
Porque es muy difícil permitirse solo ser, sin necesidad de nada más.
Puede que no sea tu caso, quizá tú estás la mar de cómoda en el silencio, sin hacer nada. No leyendo, ni disfrutando de una peli o paseando por el bosque. Me refiero a un encuentro al desnudo, sin nada más que la presencia.
Es ahí principalmente donde se produce el encuentro conmigo, ese encuentro en el que me reconozco y abrazo, ese encuentro que, cuando se produce, me da la seguridad, la tranquilidad y la expansión de saber que no estoy sola (como os contaba en la carta de hace un par de semanas)
Pero, sí, hay un pero. Este encuentro no siempre es fácil. En ese espacio de silencio y de honestidad nos encontramos con nuestras luces y también con nuestras sombras.
Vaya temazo este de las sombras. Las sombras son todo aquello que nos limita y también todo aquello que de alguna manera rechazamos. Escapamos de las sombras cuando se nos muestran en el exterior. Todo eso que tan poco me gusta de las personas a mi alrededor suelen ser un espejo de ellas.
Miedos, inseguridades, creencias y patrones que en su momento me sirvieron. Porque cuando era una niña necesitaba formar parte de la tribu y hacía lo necesario para sentirme aceptada, sostenida y querida.
Pero hoy ya no me sirven, no solo eso, sino que además son partes de mi que me limitan, que no me permiten desplegar todo mi potencial, que no me gustan, pensamientos, miedos, incluso cosas que hago de las que no me siento orgullosa.
Siempre digo que el camino del autoconocimiento es para valientes.
Podemos avanzar con terapia, meditación, Yoga… da igual la disciplina que elijas. Llega un momento en el que te encuentras contigo cara a cara, con todo lo que eres. En ese momento muchas personas abandonan, no quieren, no pueden o no saben abrazarse ahí. Porque para mi es esto lo que me salva, el abrazo, no se trata de enfrentarme, es abrazarme a mi sombra.
Desde mi experiencia te puedo asegurar que detrás de esas sombras hay verdaderos tesoros por descubrir.
Resulta que las sombras solo pueden desaparecer si les llevo luz. Resulta que esas sombras también forman parte de mi y, como decía antes, son como dragones que custodian nuestra vulnerabilidad y con ella joyas olvidadas.
Ojo, que también las luces pueden abrumarnos y puede incluso que también nos cueste abrazarlas.
Om Alma Mîa, cuando se produce ese encuentro, cuando voy construyendo mi hogar interno en mi compañía, cuando puedo sostenerme en el silencio, cuando de repente siento mi propia calma y mi propia Alma. Es como un milagro.
Siento si soy repetitiva, pero este ha sido Mi Gran Aprendizaje de Vida y dudo mucho que haya otro mayor que este.
En el momento en que me re-conozco todo cambia, no estoy sola y se que nunca más lo voy a estar. Es una conexión expansiva y plena. De repente, aunque sea un instante, confío, confío en mi, en mi camino, en mis decisiones, en mi luz.

desconocida
Te ofrezco ahora un recurso que a mi me sirve mucho para generar esta conexión desde el amor y la compasión.
Cuando se producen estos encuentros tan íntimos me ayuda conectar con mi niña interior, ella es la que instauró de una forma u otra esas creencias, esas maneras de pensar, hizo los anclajes que necesitó en su momento para sentirse querida y sigue ahí esperando la aprobación y el cariño de su mamá. Su mamá, mi mamá ya no está y aunque estuviera ya no cumple esa función.
Así que acudo yo, como la adulta que soy, como responsable y creadora de mi vida y mi realidad actual. Le agradezco todo lo que hizo por nosotras. La abrazo, la protejo y la enseño todo lo que he aprendido y sobre todo la sostengo y le hago saber que la amo de forma incondicional.
Para cerrar te dejo algunas preguntas que puedes hacerte para conectar contigo y puedas emprender el camino hacía el encuentro contigo.
- ¿Cuándo me permito espacios de silencio y quietud?
- ¿Cómo de cómoda me encuentro en esos espacios?
- ¿Qué me falta o qué me sobra para poder habitarme con respeto y amor?
- ¿Cómo puedo construir ‘mi hogar’ en mi para que sea mi lugar favorito?
Con todo mi amor
Desde mi puño y alma
Me haría muy feliz saber cómo te llega esta carta. Si quieres compartir tus pensamientos o reflexiones estaré encantada de leerte 🤗

Brooke Smart Illustration