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Giulia Pintus
L A H E C H I C E R A, L A M A G A
Estrenamos el mes de diciembre, el mes de la magia por excelencia.
Llevo ya unos meses conectando y abrazando a mi niña interior. No recuerdo mi infancia como una época especialmente bonita. Me sentía bastante incomprendida. Y si por algo destacaba era por mi imaginación desbordante. ‘Anita la fantástica’ me llamaban en el colegio y no de forma especialmente cariñosa.
Así que durante mucho tiempo entorné esa puerta, nunca la pude cerrar del todo porque está en mi ADN, tiene raices muy profundas en mi, pero sí es cierto que sentía cierto rechazo hacia esa parte mía más infantil, inocente, soñadora…
La imaginación es el espacio interno donde todo es posible, donde no hay reglas, ni lógica, es una realidad paralela, pero no por ello es menos realidad. Vemos todo lo que somos y todo lo que podemos llegar a ser.
Primero imaginamos y luego creamos aquello en lo que creemos.
Yo siento que hoy no se valora lo suficiente lo que significa imaginar, porque se asocia a la infancia, a juegos, a cuentos, como si fuera algo de menor categoría, dejar la magia a un lado es como un peaje que se tiene que pagar cuando “crecemos”. Es patente cuando escuchamos frases del tipo ‘ya eres mayor para…’ cuentos, jugar a eso o aquello, creer en ciertos seres y un largo etcétera.
Pero prácticamente el mundo entero tal y como lo conocemos hoy nació exactamente ahí: de un juego, de una fantasía, de una loca intuición.
El submarino, viajar al espacio exterior, smartphones, internet y mil cosas más que fueron ciencia ficción, estuvieron en la imaginación de alguien a quién llamaron loca o loco. Y que hoy es nuestra cotidianidad.
Antes de existir todo esto, alguien lo imaginó. Alguien soñó sin permiso, sin pedir validación, sin preocuparse por si era demasiado ambicioso, demasiado ridículo o demasiado improbable. Alguien jugó con una idea. Y aquí está hoy, en nuestra vida como si fuera algo ‘normal’.
Este mes lo dedicamos al arquetipo de ‘La Hechicera, La Maga’ y esta semana te hablo de la imaginación, porque es ahí dónde vive.
La Maga te anima a atreverte a mirar más allá de lo que ves, más allá de lo que te han dicho que es posible, adecuado o permitido. Y también te recuerda lo que ocurre cuando dejas de imaginar: la vida se vuelve pequeña y repetitiva, la inspiración se repliega, nos quedamos atrapadas en lo que ya conocemos, aunque ya no nos sirva. Nos entregamos a la Vida del ego y olvidamos los planes del Alma.
Para imaginar tienes que tener una chispa de valentía y también un punto de inocencia. La inocencia no analiza, ni busca resultados, sino que juega y se permite preguntas que podrían parecer ingenuas y desde luego nada serias. La inocencia está muy conectada a la intuición, porque confía plenamente, sin juicio.
Esta es la esencia de la Hechicera: la mujer que no duda ante las ideas y las transformaciones, la que se permite ver y creer en lo que todavía no existe, la que escucha posibilidades donde otras personas solo ven obstáculos. La que sabe que creer es crear. Y que todo es posible, TODO.
Con los años y buscando un hueco en el mundo de los ‘mayores’ me voy limitando con creencias que van poniendo piedras en mi camino, que me cortan las alas y me acomodo en el “No puedo”. “No sé”. “No es realista”. “Me encantaría, pero es imposible…”. “A mi edad ya no”.
Cada una de esas frases actúa como una puerta que se cierra en mis narices antes de que ni siquiera me pueda acercarme a mirar al otro lado.

Penelope Dullaghan
Nuestra niña interna va haciéndose cada vez más pequeña y va perdiendo su voz. Deja de opinar, de dar soluciones, se guarda sus ideas en una caja que pone ‘cosas imposibles que nunca conseguiré’. Esa caja es el tesoro y recoge mis anhelos más profundos, honestos y puros.
La imaginación me coloca en un lugar en el que no hay límites, tan amplio como el infinito y de absoluta libertad. Cuando imagino, no estoy obligada a saber el cómo ni el cuándo; simplemente me permito jugar con todo lo que puedo ser.
En ese juego descubro mi poder, mis sueños. Me capacita a transformarme en lo que quiera, porque la mente no distingue entre lo que me está pasando y lo que estoy imaginando ¿recuerdas?.
La imaginación es la luz de la ilusión y la posibilidad. Es el faro en la oscuridad. Es el calor en la fría soledad.
Esta semana te propongo dejar de tomarte tan en serio. Te animo a mirar con curiosidad e inocencia a tu alrededor, a que te de dejes llevar y disfrutes de estas fechas con tus ojos de niña, a que juegues y a que rías
Maravillate con las luces, deja que la música baile dentro de ti. Regálate momentos de calma y silencio. Lee algún cuento que te encantara de pequeña, pinta, salta a la comba…
Se que lo que te pido puede no ser fácil. Se que la voz de la razón puede venir a decirte que eso son tonterías y una pérdida de tiempo.

Izumi Shiokawa
Esa voz son solo pensamientos fieles al ego más práctico y conservador, ese que se encuentra tan cómodo en lo de siempre y que poco o nada le importa si eres o no feliz. Siempre puedes escucharla y dejarla pasar, con compasión, y elegir conectar con tu imaginación y dejarte jugar.
El juego es la forma más eficiente para aprender, esto ¡está comprobado!.
La imaginación no exige, solo ofrece.
Para cerrar te dejo un ejercicio precioso de conexión con tu poder de creación. Imagina que te fueras a dormir y al día siguiente tuvieras todo, absolutamente todo lo que siempre has querido. Sin ninguna restricción.
Ahora escribe cómo sería tu día. A qué hora te levantas, dónde estás, qué haces, qué desayunas, con quién estás… trata de ser lo más concreta y concisa posible, sin dejarte ningún detalle. Solo déjate llevar y siéntelo.
Espero que lo disfrutes.
Eres perfecta, todo está en ti.
Con todo mi amor.
De mi puño y alma.