no estás sola

reflexiones

de mi puño y alma

N O  E S T Á S  S O L A

No estás sola, no. De verdad que no.

Se que quizá ahora no lo ves, se que el vacío puede ser profundo y muy oscuro, se que muchos días sientes que nada merece la pena y que no hay nada, ni nadie que pueda consolar el dolor.

Yo he estado ahí, se cómo te sientes, conozco la sensación, cargo con las cicatrices que todo aquello dejó en mí, como un recordatorio que mantiene viva la necesidad de acompañar y de OAM como tributo y espacio de encuentro sanador.

Hoy más que nuca te hablo con el 💔 en mi mano.

Hoy, de nuevo, me acompaña la sombra, esta vez tiene una forma muy concreta, mi herida de Vida es el abandono, esto ya está revisado, y hoy vuelvo a encontrarme con ella. Atravieso la oscuridad y voy caminando temerosa a cada paso, pero segura de que todo pasa, confiada en que las nubes despejarán y volveré a reír y disfrutar del sol.

Las separaciones son desgarradoras, da igual si vienen por la pérdida de un ser querido o porque alguien te deja, incluso si dejas a alguien. Más de media vida de recuerdos compartidos, de proyectos e ilusiones y de un día para otro  ese capítulo se cierra con un portazo en las narices.

Bueno, para ser justa no es de un día para otro, claro, pero soy muy honesta cuando te digo que no me lo esperaba.

Aún me pellizco para asegurarme que no es una pesadilla, aún me cuesta asimilar. Pero me siento, me habito, me permito y me acompaño, me materno y me dejo querer también por toda mi Red, a la que tú de una u otra manera también perteneces. Y esto es lo que marca la gran diferencia entre cómo vivo hoy el dolor y cómo lo he vivido en otras ocasiones.

Si me sigues hace tiempo sabrás que no es mi primer encuentro con la oscuridad, sabrás que en otras ocasiones la tristeza y la pena me han comido el terreno hasta devorarlo todo. Sabrás también que me costó mucho salir de ahí. 

Tres episodios de mi vida en los que no salía el sol, tres periodos en los que no tenía más voz que la del llanto y que nada me podía consolar. Momentos en los que una se siente mierda porque se siente mierda y además se siente más mierda porque en realidad ‘todo va bien’.

La soledad de la depresión y la soledad que acompaña a esa soledad en forma de incomprensión, de consejos bienintencionados pero muy poquitas veces acertados.

Así que sí, se de lo que hablo y me atrevo desde ahí a decirte que no estás sola.

Ahora estoy más segura que nunca que esta ha sido mi gran lección de Vida y me costó mucho entenderla, me costó mucho darme cuenta. Ese es siempre el primer paso, darse cuenta.

Estaba perdida y necesitaba encontrarme, con urgencia. Pero nada me aliviaba, nadie me reconfortaba. Sentir como vas cayendo en un pozo sin fondo y ser incapaz de encontrar una cuerda a la que agarrarte.

Después de mucha terapia, mucho Yoga, muchas lecturas, constelaciones, registros akásicos… he hecho de todo, un día dejé de buscar fuera, un día me miré al espejo y me vi y lloré más, con cuajo, pero este ya no era un llanto desesperado, era un llanto de esperanza, ese día me encontré conmigo y todo lo que había hecho hasta ese día empezó a tener sentido.

No lo había estado entendiendo, me sabía la teoría, lo trataba de razonar y cambiaba cosas externas, pero hasta ese día no había llegado al fondo.

En el fondo de ese pozo estaba yo, encogida en un ovillo, esperándome. Cuando me vi, cuando por fin me vi, me levanté la mirada y me miré a los ojos. Me pregunté que necesitaba y me abracé muy fuerte, allí en la sombra más oscura. Y otra vez lloré.

pensamientos rumiantes

autorretrato

Me di cuenta que la que había faltado todo el rato era yo, me di cuenta que me había olvidado de mi. Y es tan fácil perderse en esta vida de locos. Y según yo lo siento para las mujeres es mucho más fácil aún. 

He de decirte que me volví a perder, sí.

Me volví a perder y me volví a olvidar. Pero esta vez tenía herramientas, ya conocía como me hablaba cuando mi voz se apagaba y no me costó tanto recordarme. 

Meditar, escribir, escuchar más allá del pensamiento negativo, permitirme el enfado y sobre todo abrazarme y confiar.

Hoy me agradezco y me recojo, hoy pongo todo mi empeño en no dejarme caer.

Hoy vuelvo a sentir mi herida de abandono y siento como se abre y escuece. A diferencia de otras veces hoy no me olvido de mi y me siento inmensamente orgullosa.

Escucha, estoy sufriendo, estoy llorando, hay días que no me levantaría de la cama y hay días que rompería todos los platos de mi casa. Pero me sostengo, me abrazo en mi sombra. Esta es mi sombra; la decepción, el miedo a la soledad, el no ser suficiente, el no poder sostener a mi familia, el sentirme poco o nada, abandonada, no querida.

Sí, todo eso también soy yo y hoy me abrazo. Conecto con mi niña interior, la consuelo y le aseguro que no está abandonada, que importa mucho, que es muy valiosa y que yo, pase lo que pase, haga lo que haga, diga lo que diga estoy aquí y la amo de forma incondicional.

Hoy mi Misión es ayudar a otras mujeres a verse, hoy mi Misión es compartir mi gran descubrimiento y compartir mi luz. Y me siento inmensamente afortunada y agradecida de tener la valentía y la posibilidad de hacerlo.

Además es aquí donde más conecto conmigo, donde más plena me siento. Cada día que acabo una clase, una sesión, un taller, una meditación me emociono profundamente y agradezco desde lo más profundo de mi corazón.

Me quiero
Te quiero

tu hogar interior

Natalia U

Perdona que insista

N O  E S T Á S  S O L A

Hoy más que nunca pongo el foco en mi Misión y te recuerdo que estoy aquí para ofrecerte espacios de calma y conexión. 

Pongo al servicio todas las herramientas, todo lo que me ha ayudado en mi camino. Para mi todo es Yoga, porque todo me ayudó a volver a mi, a unirme conmigo.

Sabes que hace unos meses abrí El Nido.

La idea era que fuera una membresía, pero finalmente eso no pudo ser. De todos modos sigue vivo. Tienes acceso al primer módulo de forma gratuita, está dedicado al cuerpo físico.
Los otros dos módulos están disponibles en un solo pago, cuerpo emocional y cuerpo energético.

Ahora estoy diseñando un programa que sirva a otras mujeres para alcanzarse y volver a ellas de una forma más directa que la que yo viví.

Para mi esto es la puerta: sentir y conectar con tus cuerpos.

Puedes acceder a este contenido desde aquí.

También estoy planteando un Círculo de Mujeres de crecimiento y encuentro. Estaría muy interesada en saber si te gustaría formar parte para así enviarte una encuesta. Puedes contestarme a este mail.

Por último te quería contar, si no sabes, que me estoy formando como coach, para seguir sumando herramientas y conocimiento. Actualmente estoy haciendo procesos de forma gratuita, si estás interesada en que nos ayudemos mutuamente también puedes hacerlo enviándome un whatsapp.